Thursday, October 05, 2006
Pequeños Fuegos
La cafetera está vacía, mis manos heladas se estiran y contraen a un ritmo constante. Miro sobre el borde de la mesa, las sombras consumen la boca de la ventana. Afuera la negrura abunda, queriendo abrazarme. Busco en mi bolsillo mientras veo un extraño rostro aparecer por el cristal. Desesperado enciendo mis fósforos, uno a uno los lanzo por el hueco, haciendo retroceder a la oscuridad en cada vuelo. Éstas pequeñas incandescencias provocan un gran resplandor, me levanto de mi silla, abro la ventana y los desafío a dañarme, pero ya no pueden, la luz ya ha penetrado en mi.